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The caddy life… 1981 volkswagen caddy

The caddy life

1981 volkswagen caddy

 

Marcelo Galina, A.K.A Marchelo, es un militante del club Rennwagen toluca, poseedor de este VW Caddy, que bajo esa apariencia de “camionetita”, este auto es todo un lobo con piel de cordero, resalta en la parrilla un emblema Turbo que revela el poder que se esconde bajo el cofre, el viejo motor Diesel fue sustituido por un bloque 2.0 nuevo alimentado por un turbocargador Garrett.

 

 

Originalmente el Caddy salió con el frente de faro cuadrado, que conocimos en México con el Caribe ’82. Sin embargo, con el objetivo de evocar la nostalgia del MK1 se cambió el frente por los faros redondos de modelo 79, denominados crosshair; las grandes defensas fueron sustituidas por “small bumper”; sus interiores conservaron
el color café claro, típico de la época, que combina a la perfección con el color beige México de línea, tan característico de esos años, y que es considerado 100% mexicano. En el tren de rodaje se instalaron fabulosos rines BBS RM con lips traseros ensanchados, que hacen juego con la moldura cromada en todo el costado; las chapas de origen Porsche resaltan con los armor doors; y los cristales Tintex rematan dando estilo al Caddy que rueda muy cerca del piso gracias a la suspensión deportiva.

 

 

Como resultado, el coche luce espectacular. Pero en realidad el vehículo va más allá de la apariencia Bajo la apariencia de “camionetita”se encierra una bestia del asfalto, que en forma discreta se muestra en la parrilla con un emblema de “Turbo”  insinúando el poder que se esconde bajo el cofre. Y por supuesto, no se trata de un adorno, porque el viejo motor Diesel fue sustituido en realidad por un nuevo bloque 2.0 lts, sobrealimentado por un turbocargador Garrett que lleva fácilmente el Caddy a obtener aceleraciones de infarto. Su feliz propietario ha llegado hasta los 220 Km. /h solo para comprobar el potencial de su pickup que, de paso sea dicho ha causado torsión en el chasis a causa de la gran potencia que libera. Combinado con la ligereza de la carrocería el pickup se desenvuelve a la perfección en las carreteras, donde no falta el automovilista que piensa que solo se trata de una camioneta bonita, pero que queda atónito cuando con una sonrisa en el rostro el conductor acelera a fondo para dejarlo atrás con facilidad.

 

 

El swap pudo haber sido con otro motor, pero se buscó confiabilidad; se pudo ser radical, pero… ¿para que buscar más? El propietario está orgulloso de su proyecto, que es bien reconocido en la escena con premios y trofeos; sin embargo, el más importante, sin duda alguna, es el apego que su hijo tiene por el Caddy, adjudicándose la propiedad, por lo que a no dudar este auto tendrá una gran historia para contar, finalmente Marcelo dedica su proyecto caddy a su hijo; Marcelo Galina Rojas.

 

 

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